lunes, 15 de septiembre de 2014
jueves, 11 de septiembre de 2014
Continua la gira 2014 LOS PUNTOS...
Continua la gira de nuestros amigos LOS PUNTOS, este domingo día 14 de septiembre estarán en Villareal. También se suma otra fecha mas que será, el 20 de octubre en Huércal Overa (Almería)
jueves, 28 de agosto de 2014
jueves, 14 de agosto de 2014
La Chanca camina sola hacia la escuela concierto LOS PUNTOS ALMERÍA
El cantante y compositor de los Puntos, Pepe Grano de Oro homenajeó en
el concierto de Junio de 2014 en el auditorio Maestro Padilla de
Almería, al alumnado del CEIP LA CHANCA, por su proyecto de cooperación
infantil " LA CHANCA CAMINA SOLA HACIA LA ESCUELA", cantando un tema
inédito dedicado a las maestras, dirección y especialmente a la infancia
de un barrio que lucha por la educación de los más pequeños / as.
"Anita Dinamita", hija de Pepe Grano de Oro, sirvió al compositor como
inspiración para escribir este tema, ya que ella está involucrada en el
proyecto y participa de forma activa siempre que puede. Pero en su
nombre y tras esta canción, se esconde el esfuerzo de un equipo
educativo que lucha desde este maravilloso barrio por un mundo mejor,
tomando como arma la voz de los más pequeños/ as.
GRACIAS A LOS PUNTOS, POR PARARSE UN MOMENTO EN LA MIRADA DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE LA CHANCA. ELLOS/ AS NUNCA OLVIDAN. Cuando sale la Luna en Pescadería siempre tararean su canción.
PROYECTO EDUCATIVO GALARDONADO POR LA UNESCO EN 2014
GRACIAS A LOS PUNTOS, POR PARARSE UN MOMENTO EN LA MIRADA DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE LA CHANCA. ELLOS/ AS NUNCA OLVIDAN. Cuando sale la Luna en Pescadería siempre tararean su canción.
PROYECTO EDUCATIVO GALARDONADO POR LA UNESCO EN 2014
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Los Puntos,
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lunes, 28 de julio de 2014
PUNTOS BRILLANTES!!!
PUNTOS BRILLANTES!!!.
Otra noche de reencuentro, emociones, recuerdos, nostalgia y amigos. Todo esto y mucho más ocurren cuando los puntos saltan al escenario.
Esta vez fue en Roquetas de Mar, una bonita ciudad costera de la blanca y mágica Almería. Poco más de las 00:30 de la madrugada, con un calor de justicia y con tres mil seguidores. Suben al escenario nuestros amigos los puntos, cada concierto es un autentico regalo el poder verlos en pleno directo. Como siempre abren con el mejor tema dedicado a Granada, como es el inmortal Llorando por Granada, seguidos de míticos clásicos como: Tan bonita como un rock, Good bye, Esa niña que me mira, Magdalena, Un regalo para ti, viejo corazón, Ana vuelve a casa, Pequeña María, Viejo Italia, Ciego en Granada, Feria, Good Morning, Cuando salga la luna, el Sur.
Uno de los momentos mágicos de la noche es que vuelvan a recuperar el temazo ¨Tierra Cristiana¨ gracias, gracias y gracias por tanto!!! Pedazo de presentación del grupo con el legendario tema de Almanzora ¨Mágica estrella¨ El grupo como siempre se encuentra en plena forma, pletóricos, profesionales y están hechos unos chavales. Saltan al escenario como si se tratara de su primera vez, emotivos, responsables y su saber estar. La gira 40 años promete mucho y mucho, pues tienen una larga agenda que los va a pasear por toda España, muchas fechas y sorpresas al mas puro estilo que este mágico grupo nos tienen acostumbrados.
Esta vez fue en Roquetas de Mar, una bonita ciudad costera de la blanca y mágica Almería. Poco más de las 00:30 de la madrugada, con un calor de justicia y con tres mil seguidores. Suben al escenario nuestros amigos los puntos, cada concierto es un autentico regalo el poder verlos en pleno directo. Como siempre abren con el mejor tema dedicado a Granada, como es el inmortal Llorando por Granada, seguidos de míticos clásicos como: Tan bonita como un rock, Good bye, Esa niña que me mira, Magdalena, Un regalo para ti, viejo corazón, Ana vuelve a casa, Pequeña María, Viejo Italia, Ciego en Granada, Feria, Good Morning, Cuando salga la luna, el Sur.
Uno de los momentos mágicos de la noche es que vuelvan a recuperar el temazo ¨Tierra Cristiana¨ gracias, gracias y gracias por tanto!!! Pedazo de presentación del grupo con el legendario tema de Almanzora ¨Mágica estrella¨ El grupo como siempre se encuentra en plena forma, pletóricos, profesionales y están hechos unos chavales. Saltan al escenario como si se tratara de su primera vez, emotivos, responsables y su saber estar. La gira 40 años promete mucho y mucho, pues tienen una larga agenda que los va a pasear por toda España, muchas fechas y sorpresas al mas puro estilo que este mágico grupo nos tienen acostumbrados.
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Crónica de concierto
jueves, 17 de julio de 2014
jueves, 10 de julio de 2014
LOS PUNTOS
El concierto de Jerez de la Frontera (Cádiz) programado para el próximo 12 de Julio queda aplazado en espera de nueva fecha.
El importe de las entradas será devuelto a través de los canales de venta donde fueron adquiridas.
El importe de las entradas será devuelto a través de los canales de venta donde fueron adquiridas.
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Informacion,
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lunes, 7 de julio de 2014
jueves, 3 de julio de 2014
Seguimos con la gira!!!
Próximas citas:
12 Julio, JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz) APLAZADO
25 Julio, ROQUETAS DE MAR (Almería)
30 Agosto, TORRELAVEGA (Santander)
14 Septiembre, VILLAREAL (Castellón)
12 Julio, JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz) APLAZADO
25 Julio, ROQUETAS DE MAR (Almería)
30 Agosto, TORRELAVEGA (Santander)
14 Septiembre, VILLAREAL (Castellón)
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Noticias
domingo, 15 de junio de 2014
Los magos del ritmo moderno que surgieron en el Almanzora
Agustín Flores, Tato, era un joven inquieto, melenudo, en los primeros 60, aficionado a la música de The Beatles, en un rico pueblo minero venido a menos, en el que los padres de familia agarraban una maleta de cartón para irse al cantón suizo.
Se juntó con otro espíritu libre, Pepe Grano de Oro, a escuchar un tocadiscos en la calle del Aire. Éste, el Chulí, pariente de Miguel Flores, uno de los cronistas más brillantes de la provincia, estudiaba ingeniería en Cartagena donde había formado parte del grupo Los Pájaros.
Los estudios se resienten y decide volver a Cuevas, donde aparece con su guitarra eléctrica y una batería desvencijada. A ellos se les unen, en esas tardes musicales, Andrés Bravo y Gaspar Flores, que tocaba en la Banda Municipal. Deciden crear un grupo, un conjunto músico-vocal se decía entonces, para ganar un dinerillo ese verano lejano de 1967.
Se les une José Antonio Meca, hijo del director de la Banda, que tocaba el órgano y debutan en las fiestas patronales de La Campana, una pedanía de Pulpí, donde casi los corren con el gallao porque no había luz eléctrica y no podían enchufar las guitarras: los paisanos pensaban que el baile iba a ser, como siempre, con pitos.
Empezaron entonces, una pequeña gira comarcal, más anónimos que un africano en una parada de autobús, a tocar por Garrucha, por Mojácar, por Aguilas, con la incorporación de Alfonso, hermano de Pepe, como vocalista. Era la época yeye, del pelo largo, de los rizos de ballena, de pantalones de campana, con Amancio quitándole el puesto a Di Stefano, porque nada es eterno, ni una Saeta. En España subsistía una dictadura, lo sabían, pero se convivía con ella como se hace con una mancha en la cara o con un hombro dislocado. Había alegría, España, Almería ya no era gris. Y allí, en ese momento preciso y precioso estaban ellos, esos chavales de la tierra de la plata, con unas ganas de triunfar inmensas. Los recuerdo remotamente en la Terraza Cinema de Garrucha, risueños sobre el escenario, sobre un suelo apretado dealbero, donde bailaban parejitas de novios escuchando Esa niña que me mira. Embrujaban al personal, eran los Beatles melódicos del Levante almeriense. Todos los pueblos, por aquellas fechas tenían su conjunto, pero ellos hechizaron más que nadie con sus canciones propias. Tenían a Pepe, un vate, una fuente inagotable de composición con las cuerdas y el papel en blanco, un Sotomayor, un Washington Irving moderno obsesionado con espíritus de moros y amores imposibles. Empezaron a contar con fans que los seguían por sus pedestres actuaciones iniciáticas, en casetas de feria y en aquellas discotecas psicodélicas donde giraban bolas en el techo y se bebía Licor 43. Empezaba el despelote en las playas, a pesar de Carrero y de Tarancón, la gente joven tenía ganas de vivir, de soltar amarras, de dejar ya la copla y el pasodoble, las lágrimas de Valderrama y los quejíos de Farina. La música de Los Puntos sonaba junto a la de los Teddy Boys, Los Diablos o Los Sirex, en las pletinas, mirando a nuestra chica preferida en los autos de choque, en verbenas inolvidables en las que nuestros padres bebían cuerva, o cuando íbamos a la playa y bramaba el prehistórico radiocasette a pilas con la música de Grano de Oro, mientras la sandía se refrescaba sepultada en la orilla. Hubo cambios en el grupo inicial: se marchan Andrés y Gaspar y se incorpora de inmediato José Belmonte, un virtuoso con el bajo. Deciden dar el salto a primera división, hacerse profesionales, grabar un disco. Escriben a Fraga, que era ministro de Información y Turismo, y le piden ayuda. Graban una maqueta con 7.000 pesetas que les deja prestadas Antonia, una empleada de la casa de Grano de Oro. Y saltan de alegría cuando una casa de discos, Polydor, acepta grabarles con la condición de que sean canciones propias y no versiones. Comienzan los ensayos en la calle Farol y surge Miguel, su primer single, en recuerdo de un cortijero de su pueblo natal. Revistas como Mundo Joven, Discoplay se hacen eco y destacan los matices de originalidad de la canción. Pero no lanza a estos rabotes a la fama. Después llegará En el Calor de la noche, con la colaboración de José Antonio Armenteros, excomponente de Los Relámpagos: el tema pasa desapercibido fuera de la provincia. Hasta que graban Good Morning y ¡por fin! el éxito perseguido. El crítico José María Iñigo le hace una mención de honor y empiezan a actuar por todo el país, no ya como un conjunto de baile sino como una atracción musical. Marchan a vivir a Madrid, a la calle Bravo Murillo, pero vuelven: no pueden vivir sin el aire del Almanzora. Ya empiezan a ser contemplados no como críos melenudos sin muchas ganas de trabajar, sino con cierta admiración y respeto. Hubo un paisano al que siempre recuerdan de esa época frágil, Santos Mulero, director de Banesto, que les prestó dinero cuando estaban a punto de abandonar. No cesa en ese tiempo la inspiración de Pepe Grano de Oro y aparecen nuevos discos con altibajos de aceptación. Alfonso decide abandonar el grupo para montar bufete de abogado en Madrid y le sustituye José Pérez Sánchez, Pepito, con el que participan en el Festival de Música de Almería en el que consiguen el tercer premio con Magdalena. Y en el verano del 73 lanzan al mercado Cuando Salga la Luna, el bombazo definitivo: llegan a número uno en las listas musicales, se disparan las ventas, acuden a televisión comienzan las giras por toda España, hasta Suiza. Compiten de igual a igual con Fórmula V y Los Diablos. A partir de entonces se suceden los años dorados de Los Puntos, con llenos hasta la bandera en sus actuaciones, con Diego el de Gitanillos, Alfonso el Pasota, Pepito Zapata o el Roly montando las luces y el sonido, haciendo más kilómetros que el baúl de la Piquer. Después llegaron Llorando por Granada, Feria y otras tantas hasta que murieron de éxito y volvieron a resucitar.
Empezaron entonces, una pequeña gira comarcal, más anónimos que un africano en una parada de autobús, a tocar por Garrucha, por Mojácar, por Aguilas, con la incorporación de Alfonso, hermano de Pepe, como vocalista. Era la época yeye, del pelo largo, de los rizos de ballena, de pantalones de campana, con Amancio quitándole el puesto a Di Stefano, porque nada es eterno, ni una Saeta. En España subsistía una dictadura, lo sabían, pero se convivía con ella como se hace con una mancha en la cara o con un hombro dislocado. Había alegría, España, Almería ya no era gris. Y allí, en ese momento preciso y precioso estaban ellos, esos chavales de la tierra de la plata, con unas ganas de triunfar inmensas. Los recuerdo remotamente en la Terraza Cinema de Garrucha, risueños sobre el escenario, sobre un suelo apretado dealbero, donde bailaban parejitas de novios escuchando Esa niña que me mira. Embrujaban al personal, eran los Beatles melódicos del Levante almeriense. Todos los pueblos, por aquellas fechas tenían su conjunto, pero ellos hechizaron más que nadie con sus canciones propias. Tenían a Pepe, un vate, una fuente inagotable de composición con las cuerdas y el papel en blanco, un Sotomayor, un Washington Irving moderno obsesionado con espíritus de moros y amores imposibles. Empezaron a contar con fans que los seguían por sus pedestres actuaciones iniciáticas, en casetas de feria y en aquellas discotecas psicodélicas donde giraban bolas en el techo y se bebía Licor 43. Empezaba el despelote en las playas, a pesar de Carrero y de Tarancón, la gente joven tenía ganas de vivir, de soltar amarras, de dejar ya la copla y el pasodoble, las lágrimas de Valderrama y los quejíos de Farina. La música de Los Puntos sonaba junto a la de los Teddy Boys, Los Diablos o Los Sirex, en las pletinas, mirando a nuestra chica preferida en los autos de choque, en verbenas inolvidables en las que nuestros padres bebían cuerva, o cuando íbamos a la playa y bramaba el prehistórico radiocasette a pilas con la música de Grano de Oro, mientras la sandía se refrescaba sepultada en la orilla. Hubo cambios en el grupo inicial: se marchan Andrés y Gaspar y se incorpora de inmediato José Belmonte, un virtuoso con el bajo. Deciden dar el salto a primera división, hacerse profesionales, grabar un disco. Escriben a Fraga, que era ministro de Información y Turismo, y le piden ayuda. Graban una maqueta con 7.000 pesetas que les deja prestadas Antonia, una empleada de la casa de Grano de Oro. Y saltan de alegría cuando una casa de discos, Polydor, acepta grabarles con la condición de que sean canciones propias y no versiones. Comienzan los ensayos en la calle Farol y surge Miguel, su primer single, en recuerdo de un cortijero de su pueblo natal. Revistas como Mundo Joven, Discoplay se hacen eco y destacan los matices de originalidad de la canción. Pero no lanza a estos rabotes a la fama. Después llegará En el Calor de la noche, con la colaboración de José Antonio Armenteros, excomponente de Los Relámpagos: el tema pasa desapercibido fuera de la provincia. Hasta que graban Good Morning y ¡por fin! el éxito perseguido. El crítico José María Iñigo le hace una mención de honor y empiezan a actuar por todo el país, no ya como un conjunto de baile sino como una atracción musical. Marchan a vivir a Madrid, a la calle Bravo Murillo, pero vuelven: no pueden vivir sin el aire del Almanzora. Ya empiezan a ser contemplados no como críos melenudos sin muchas ganas de trabajar, sino con cierta admiración y respeto. Hubo un paisano al que siempre recuerdan de esa época frágil, Santos Mulero, director de Banesto, que les prestó dinero cuando estaban a punto de abandonar. No cesa en ese tiempo la inspiración de Pepe Grano de Oro y aparecen nuevos discos con altibajos de aceptación. Alfonso decide abandonar el grupo para montar bufete de abogado en Madrid y le sustituye José Pérez Sánchez, Pepito, con el que participan en el Festival de Música de Almería en el que consiguen el tercer premio con Magdalena. Y en el verano del 73 lanzan al mercado Cuando Salga la Luna, el bombazo definitivo: llegan a número uno en las listas musicales, se disparan las ventas, acuden a televisión comienzan las giras por toda España, hasta Suiza. Compiten de igual a igual con Fórmula V y Los Diablos. A partir de entonces se suceden los años dorados de Los Puntos, con llenos hasta la bandera en sus actuaciones, con Diego el de Gitanillos, Alfonso el Pasota, Pepito Zapata o el Roly montando las luces y el sonido, haciendo más kilómetros que el baúl de la Piquer. Después llegaron Llorando por Granada, Feria y otras tantas hasta que murieron de éxito y volvieron a resucitar.
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Recordando el pasado
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